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El amor, la energía universal

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¿Qué dice Wikipedia del amor?, el Amor es un concepto universal relativo a la afinidad entre seres, definido de diversas formas según las diferentes ideologías y puntos de vista. De manera habitual, fundamentalmente en occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego, y resultante y productor de una serie de actitudes, emociones y experiencias. En el contexto filosófico, el amor es una virtud que representa todo el afecto, la bondad y la compasión del ser humano. También puede describirse como acciones dirigidas hacia otros y basadas en la compasión, o bien como acciones dirigidas hacia otros (o hacia uno mismo) y basadas en el afecto.

La diversidad de usos y significados y la complejidad de los sentimientos que abarca, hacen que el amor sea especialmente difícil de definir de un modo consistente, aunque, básicamente, el amor es interpretado de dos formas: bajo una concepción altruista, basada en la compasión y la colaboración, y bajo otra egoísta, basada en el interés individual y la rivalidad. El egoísmo suele estar relacionado con el cuerpo y el mundo material; el altruismo, con el alma y el mundo espiritual.
Una vez vista la concepción popular que se tiene del amor, sobre todo por estos lares, vamos a tratar de ir un paso más allá.
El Amor, es energía. Y como tal, ha sido y es la más nombrada por todas las religiones. También la más vulgarizada, mal interpretada, trivializada y ridiculizada. El Amor es energía pura, no como la forma intelectual, emocional o espiritual del sentimiento, sino como lo que es realmente, energía cuántica pura.
Esta Energía significa ENERGIA DEL VACIO, ya que sabemos gracias a la física cuántica, que en el vacío cuántico o campo de punto cero, existe la energía original que dio vida a todo lo que existe. Los Taoístas llaman a esta energía WUCHI, los religiosos la llaman DIOS y los físicos, partículas tipo Bosón de Higgs.
Para entender realmente este concepto es necesario descartar toda idea y definición de Amor como sentimiento, emoción, contemplación, etc., es preciso desvincularlo de toda asociación con religión, sexo, pareja, familia, etc., y tratar de ver y comprender esto en un nivel cuántico. Como toda energía, se proyecta en forma de onda, así que, variando la modulación de la onda, el AMOR se transforma en toda energía existente y conocida. Apatía, compasión, consideración, envidia, fascinación, gratitud, miedo, odio, pasión, tristeza, etc, son productos de la misma energía primordial modificada en modulación y onda.
Ahora pongamos un ejemplo para comprender el proceso; tomemos la energía del deseo; esta fue la primera manipulación conocida del AMOR, por esta manipulación se revirtió la esfera de consciencia; ahora variemos la modulación de su onda mediante la energía de la ambición, esta modifica la ecuación del deseo convirtiendo a este en competencia, y al perder ante otro que consigue lo ambicionado por uno, la ambición se transmuta en envidia. La pregunta lógica a este ejemplo es ¿Qué es lo que modifica la modulación de onda en este proceso energético? La respuesta es mucho más simple de lo que parece, lo que modifica la modulación de onda en este o cualquier otro proceso energético, es el “centro de gravedad”. Según su centro de gravedad se desplace, modulará la onda del AMOR convirtiéndolo en la energía necesaria para que la ecuación se balancee. Un centro de gravedad fuera de lugar produce la transformación del AMOR en todas las energías existentes en esta creación en general y en su universo en particular.
Por eso es tan importante la coherencia entre pensamiento, palabra y obra, para mantener una tendencia hacia la impecabilidad y mantener el centro de gravedad balanceado en su lugar. De ese modo, el AMOR lo genero desde el SER, y el producto, amar, es la consideración externa hacia el prójimo. Pero si no somos impecables, no estaremos equilibrados, así que el AMOR será generado desde el ego, y su producto serán las pasiones y las necesidades.
El Amor tiene íntima relación con su hermana la Verdad, y no me refiero a la verdad de cada uno como particularidad, en la cual solo uno mismo tiene competencia, sino que me refiero a la Verdad que a todos nos abarca, por la cual existimos, nos movemos y tenemos nuestro Ser; me refiero a esa Verdad que es causa y origen de la creación, que es lo real, lo genuino, lo auténtico, que pertenece a la Fuente… Como también le pertenece el Amor, porque a pesar de nuestra pequeña y acotada visión del mundo y el universo, a pesar de nuestra escasa y distorsionada decodificación de la realidad que nos rodea, solo la Verdad y el Amor pueden ser los pilares y cimientos de la creación, pues cualquier otra cosa no perduraría, no podría sostenerse.
El Amor es la energía cuántica por excelencia que todo lo une, lo conecta, lo mantiene en armonioso equilibrio y cohesión, es la sustancia misma de la creación y de la materia, pues sin ese equilibrio y cohesión nada permanecería unido, no tendría consistencia, ni podría existir siquiera el mundo de las formas, los cuerpos, los átomos y las constelaciones de estrellas.
Un cuerpo humano es luz condensada, está hecho de amor, como un animal, como un insecto, un árbol, una piedra, el agua, el fuego, el aire que nos rodea, el éter que nos circunda y la misma luz que nos penetra. Todo está unido por hilos invisibles que nos une y conecta, seamos o no conscientes de ello. Pero esta luz del amor, que a nadie discrimina, la teñimos, matizamos, opacamos y oscurecemos con la subjetividad de nuestra consciencia pues, al igual que nuestros sentidos nos muestran un rango acotado de la realidad que nos contiene y cada uno lo percibe a su manera, así también cada cual, en su subjetividad, percibe y siente un rango específico del amor.
Muy diferente es el Amor percibido desde el Ser, pues éste lo recibe directamente de la Fuente como emanación energética de unidad, de pertenencia, desde donde participa y bebe de la energía y Consciencia original, sin distorsión. Lo más cercano que tenemos como reflejo en esta realidad subjetiva es el amor de un hijo que siente y recibe de sus padres como extensión de pureza, donde no cabe el deseo de ningún mal ni daño alguno, sino procurar que crezca sano y feliz, en alegría y equilibrio, libre y conocedor el verdadero Amor.
Este es el reflejo del Amor como energía cuántica pura que porta y contiene nuestra redención, la causa de nuestro origen y el motor de nuestro propósito de vida, esta es la conexión que debemos restablecer para liberarnos, el arma secreta que se nos ocultó, esa arma que no puede ser negada, pero si tapada con deseos y distorsionada con pasiones, con religiones, con falsos ideales y políticas, con sexo, con romanticismo barato, con posesiones, y con placeres efímeros y temporales que nos mantengan ocupados, distraídos de nuestra realidad interna, de nuestra consciencia, de nuestro SER, para que sigamos siendo “maquinas humanas” programables y manipuladas, disponibles para ser manejadas.
Dentro de la paz de la consciencia, si nos centramos en nuestro punto de quietud, en el silencio reluciente de una mente en calma, brotará inagotable el Amor, así como emana el agua de un manantial, regándolo todo con sus aguas, calando hasta los huesos e iluminándolo todo con su luz: cuerpo, alma y espíritu. Experimentaremos la Unidad como Verdad interna en la Creación, la intrascendencia del ego y el juego de la existencia. Y todo ello, porque habremos dejado de estar dispersos en esos múltiples puntos de atención de una consciencia revertida, volcados en un mundo de deseos, miedos y preocupaciones, alejados los unos de los otros para recluirnos en la cárcel de nuestros pensamientos, en el laberinto de la mente y en la fascinación de nuestras ilusiones.
Recuerda ahora las palabras del Maestro cuando dijo: «conoced la verdad y ella os hará libres»… palabras que siguen resonando en el transcurrir de los siglos. Porque ¿no es un gran acto de Amor que a aquello que es creado se le otorgue el libre albedrío, la capacidad de elegir por él mismo, la capacidad de ser libre?
De esta manera llegamos a otra inflexión del Amor, ya que siendo unidad no limita, siendo conexión, no es acaparador y siendo enlace, no encadena; sino que el verdadero Amor entraña una gran dosis de desprendimiento, de respeto, de consideración hacia el prójimo, y en nada se parece a la posesión, a la imposición o al concepto equivocado de propiedad.
Detrás de lo que creemos ser está lo en verdad Somos, pero no puede manifestarse sin la energía del Amor. Espero que puedas “en-amor-arte” porque la luz brillará en ti, y solo quien está “en-amor-a-Do” puede alcanzar la Verdad, ésa que nos hará Libres.

Ama tu vida! Pero con amor verdadero…

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